jueves, 6 de febrero de 2014

Existe una Filosofía Latinoamericana? Enrique Dussel, responde

Entrevista a  Enrique Dussel en España



¿En qué contexto surge la idea de una Filosofía de la Liberación?
Surgió después de toda una formación filosófica. Pasé diez años en Europa: dos de ellos en España, durante la época de Franco, también estuve en Francia, Alemania, Israel... Y cuando vuelvo en 1967 a América Latina era una época muy difícil. Había una dictadura militar, y, además un importante movimiento popular. En Argentina, en especial, había sindicatos obreros fuertes, más o menos articulados con la dictadura militar, siempre instalada desde Estados Unidos. Era una situación muy rica socialmente. Había una lucha social. Y la Filosofía que traía era filosofía europea actualizada: Fenomenología, Paul Ricoeur, Heidegger... Todo lo que en esa época se trabajaba. Me había costado mucho porque partí justamente de un pensamiento muy tradicional, aristotélico-tomista. Hice una tesis de filosofía escolástica que tengo escondida: ni la muestro ni la voy a mostrar nunca. Después sufrí cuando tuve que, de vuelta de Israel, meterme en la fenomenología en Francia (en París) y en Alemania. Ya era doctor en filosofía pero tuve que hacer de nuevo todo mi aprendizaje filosófico.

No obstante, al llegar a Argentina, estaba bien preparado filosóficamente y enseñaba lo que había aprendido. Por esa época me invitaron a dar en Quito un curso de dos semanas, una vez cada semestre, al que acudieron como doscientos alumnos venidos de distintas partes de América Latina. Entonces afronté la exigencia de hablar para un público muy interesante; gente que venía de México, Estados Unidos, Brasil. Me comuniqué con muchas personas de América Latina y me fui dando cuenta de que estaba haciendo en Filosofía una pura repetición de lo que se hacía en Europa; aún no se vislumbraba nada diferente. En 1968 -en el 68 de París, de Berlín- en Argentina se produce el Cordobazo: los estudiantes y los obreros toman el sur de Córdoba, cae Onganía, un gobierno militar, y es reemplazado por otro. Entonces, en 1969, un grupo de profesores jóvenes (algunos habían estado en Alemania, otros en Innsbruck) nos reunimos en un congreso de filosofía que duró como una semana y empezamos a pensar que había que hacer algo propio, sobre todo partiendo de la filosofía, de la militancia. La militancia política como el lugar del surgimiento de la Filosofía. Quien expuso esta idea fue alguien del grupo que ya había conocido en la Escuela de Frankfurt, Osvaldo Ardiles, que acaba de morir.

Aproximadamente entre 1969 y 1970, como se hablaba de Sociología de la Liberación, la Dialéctica de la Liberación (Marcuse), y también estaba surgiendo la Teología de la Liberación, se nos ocurrió empezar a hablar de Filosofía de la Liberación, que era hablar desde nuestro lugar, que no era Europa, sinoAmérica Latina, y desde un mundo neocolonial, que había sido dependiente y explotado cinco siglos desde la conquista. Desde este análisis económico-político Salazar Bondy en Perú escribió un libro en el 68, ¿Existe una filosofía de nuestra América?, donde decía que «no, porque somos un país dependiente. No producimos algo propio». Leopoldo Zea en México respondió: «Sí, se puede hacer filosofía en cualquier lado». Y nosotros empezamos a decir «sí, se puede hacer filosofía pero partiendo de nuestra negatividad, pensando qué significa ser dependiente y estar justamente siendo explotado por un capitalismo dependiente». Esta idea venía de las ciencias sociales. Prebisch, un economista nacionalista muy bien formado, empezó a hablar del intercambio desigual, de cómo la periferia era explotada por el centro, en un marco teórico no-marxista. Ahí surgió el ideal de una Filosofía de la Liberación.

Pero la recepción de Lévinas también juega un papel importante en su proyecto…

Sí, en 1970 apareció un primer trabajo de un grupo de 12 colegas que empezamos a hablar de Filosofía de la Liberación. El segundo capítulo de ese trabajo estaba dedicado a  la obra Totalidad e Infinito de Lévinas. Quizás haya sido la primera recepción de Lévinas fuera de Francia y Bélgica en el mundo. Ese libro nos dio la idea de pensar desde la exterioridad del sistema y desde el pobre. Lévinas plantea el tema económico del pobre fenomenológicamente. Esto permite hacer el salto de la fenomenología a una economía fenomenológica, algo que nos abrió todo un mundo. Yo, personalmente, en el capítulo 3 del primer tomo de Para una ética de la liberación latinoamericana de 1973, hablo ya del otro, de la exterioridad del otro, el tema del pobre. Y, al mismo tiempo, surge el problema de la mujer, el problema de la pedagógica, la política... En esos años, de 1970 a 1975, escribí los cinco tomos de Para una ética de la liberación latinoamericana. Esa obra ya era la inauguración de la Filosofía de la Liberación; para mí es como un punto de partida, válido hoy todavía, porque era una reflexión bastante abstracta pero ya latinoamericana. Desde ese momento empezamos a extendernos por el país; se fue extendiendo a otros países y surgió todo un movimiento que lo llamamos Filosofía de la Liberación, que era un movimiento crítico de la ontología ya detectada como eurocéntrica.


Y en su Filosofía de la Liberación se encuentra ya ese Lévinas…
Ese libro construye categorías filosóficas. Porque Filosofía de la Liberación diría que aún no ha tenido recepción, ni siquiera en Latinoamérica. En ese libro señalo que la primera relación humana es cara a cara, y esa categoría -la “proximidad”- ya es una categoría filosófica. Categoría estricta, que la puedo justificar y a la que he dedicado muchísimas páginas. El cara a cara, que es Lévinas, pero un Lévinas trabajado geopolíticamente y de otra manera. Desde muy joven opuse el pensamiento semita al pensamiento griego. El pensamiento griego, el filosófico, no es el único. También se puede hacer una descripción filosófica del pensamiento semita que no habla de “cuerpo-alma”, habla de carne; no habla de inmortalidad del alma que, de paso, es un mito. Son conflictos que generan otro tipo de categorías filosóficas. Si hay inmortalidad del alma, hay dualismo que supone toda una antropología distinta. En cambio, si yo soy carne, no hay alma, muero, es una antropología distinta a la anterior porque ya no hay dualismo. El mal no es el cuerpo, sino la negación del otro; se da una antropología y una política totalmente diferente.

Por otra parte, mi primer libro fue el Humanismo semita, y ahí ya, antes de conocer a Lévinas, estaba Lévinas. Justamente un muchacho de Murcia que murió muy joven, Mariano Moreno,  me decía «en tu humanismo semita ya está Lévinas, y ni lo conocías. Tú siempre dices que Lévinas te despertó del sueño ontológico de Heidegger, pero ya lo decías antes», y es verdad porque con los filósofos semitas que trabajé en Francia ya tenían las intuiciones de Lévinas. Entonces ya oponía dos mundos narrativos-simbólicos: el griego y el semita. Eso me permitía romper el esquema griego y ya me habituaba a luchar contra el eurocentrismo. Esta relación Grecia-Edad Media-Modernidad la tiré por la ventana de la terraza.

También Filosofía de la Liberación es una obra explícitamente «posmoderna», aunque no en el sentido que ha tomado después esa expresión.

Filosofía de la Liberación lo escribí cuando empiezo mi exilio en México, es decir, es un libro escrito seis años después de comenzar el movimiento. Ese librito fue como una especie de testamento: «qué es lo que habría hecho en Argentina pero que ya no voy a hacer». Entonces pude hacer una visión de conjunto, bastante apretada, y en muy poco tiempo. En el prólogo digo: «Esto es un pensamiento desde la juventud, desde la mujer... Es un pensamiento postmoderno». Pero el «postmoderno» lo pensaba desde Heidegger, desde esa crítica que Heidegger hace a la Modernidad, y lo hacía también desde la visión económico-política de la teoría de la dependencia. Era más allá de la Modernidad. Por eso, cuando apareció la obra de Lyotard, y después Vattimo y otros, dijimos: «no, no, no. No tenemos nada que ver con eso». Con lo postmoderno europeo. Es una etapa de la Modernidad, es una última etapa de la Modernidad, es decir, es una crítica europea de la Modernidad. Nosotros estamos más allá de eso. La Postmodernidad es una última etapa crítica de la propia Modernidad. Vattimo, Lyotard, Rorty. Unos son escépticos, otros son críticos, pero en el fondo piensan desde Europa. Piensan que esta condición postmoderna se va a generalizar en toda la Tierra. En cambio nosotros pensamos que no. Pensamos en un momento Transmoderno. La Modernidad está en crisis: está en crisis el capitalismo, la democracia representativa... Pienso en una democracia participativa, articulada a la representativa, no pienso en superar la democracia sino en otra cosa que la liberara. Y, sobre todo, el problema ecológico, que va a exigir una reforma completa a la civilización. De tal manera que hay muchas cosas, como el mito del progreso, que van a desvanecer. Pienso que vamos a llegar a otra edad. Esto es una discusión, pero lo Transmoderno significaría más allá de los 500 años, más allá de la etapa que comenzó con la apertura de Europa al Atlántico –España la primera–, y desde el Atlántico a la conquista de la periferia, que terminará con la China, India, Rusia, Brasil... Todo nos muestra ya un mundo multipolar donde ni Europa ni Estados Unidos van a tener ya la hegemonía, donde hay que pensar muchas cosas de otra manera. Se puede aprender de muchas culturas que fueron negadas y cuya originalidad fue despreciada. Ahora ellos (chinos, hindúes, árabes) están descubriendo su propia Historia en diálogo con la Modernidad. Y este proceso no debe ser fundamentalista pero tampoco va a ser dentro de los criterios de la Modernidad.

No obstante, lo que subyace al proyecto de la Filosofía de la Liberación es una ética y una política.

Hay que situarse geopolíticamente, es decir, el espacio es importante. No es lo mismo nacer en Nueva York  siendo hijo de un banquero, que en Chiapas siendo hijo de un indio. Esto lo dije en los años 70 ante los zapatistas. En una sociedad y en una historia, la política es la primera que reivindica las relaciones de poder. Por eso en el primer capítulo de Filosofía de la Liberación la historia es geopolítica y filosofía. La Filosofía siempre nació ahí, en un horizonte cuidado por los ejércitos y por un mercado económico. Todas las Filosofías -las Upanishads, la Filosofía árabe moderna- nacen ahí. Por eso hay una política primero, una ética después, y luego viene la ontología. Todo se va dando dentro de ese horizonte práctico.

Y, ¿cómo es posible que la izquierda, principalmente occidental, no se haya aproximado a todo este discurso?

Porque es eurocéntrica. La izquierda socialdemócrata ni sabe lo que piensa. En Europa no hay izquierda, o sólo extrema izquierda como Negri, que se sale del mapa y hace una política sin instituciones, que tampoco sirve. Al principio, Hugo Chávez tomó a Negri con mucho interés pero después se dio cuenta de que no le servía porque quería disolver el Estado. ¿Cómo vas a disolver el Estado? También influyó bastante a Bolivia, pero cuando descubrieron lo que estaba diciendo no lo citaron más. La Política de la Liberación, en cambio, dice que la izquierda ha criticado al Estado porque es burgués. Pero ahora el de centro-izquierda está en el poder. Entonces necesitamos explicar qué política puede hacer una revolución. Es decir, necesitamos una doctrina positiva del poder, no como la doctrina de dominación que va desde Hobbes hasta Habermas. Necesitamos mostrar las ambigüedades de las instituciones, que se fetichizan, y que hay que transformarlas. Pero sin instituciones no hay política. Esto es un realismo crítico. No es ni socialdemócrata, ni es liberal, ni es marxista tradicional. Marx desarrolló una economía genial que sigue siendo válida, una crítica esencial al capital, pero después, en la política, falló. No hizo una política. No hizo una teoría del Estado, de las instituciones. Pensaba que había que disolver el Estado por la dictadura del proletariado y disolver la política. La lucha de clases no funciona, por eso la gran categoría de la Política de la Liberación es el pueblo. Esto es una política muy distinta. Estamos produciendo Filosofía a través de la praxis.

El 15M se encuentra cerca de algunas de esas ideas.

Creo que los indignados son un movimiento muy importante porque son la expresión de una realidad que va a continuar en los próximos decenios. Para mí es el comienzo justo de la Modernidad. La Modernidad, de todas maneras, y sobre todo los medios electrónicos, han generalizado la información instantánea. Toda la gente se puede informar de lo que pasa en el mundo. Y esa es una gran virtud de nuestra época. Es un descubrimiento interesantísimo y positivo. También tiene sus problemas; con eso nos pueden dominar. Sin embargo esto da una conciencia universal. Los campesinos que no sabían lo que pasaba en el pueblo de al lado, poco a poco, en muy poco tiempo –que eso puede ser en veinte años, pero pienso en un millón de pueblitos que hay en la India–, las nuevas generaciones van a estar informadas. Entonces, ya no va a ser posible ocultar tan fácil la participación de la humanidad en el gobierno. Son jóvenes, más educados que nunca y con la crisis económica, y sin trabajo en Europa; en Egipto por otras razones, en Israel porque se están dando cuenta que esa guerra entre árabes y palestinos no lleva a ningún lugar… Y, en cada lugar, esta lucha de la juventud toma otros rostros. Pero expresa una realidad. Y para mí esto es una cuestión importante a la que hay que prestarle atención. Hay que escribir para ello. Y la política que estoy escribiendo también es para ellos; no puedo menos que decir que esto es un singo de eso que llamo Transmodernidad. Va a ser un mundo distinto al de la democracia representativa.

Pero ahora el joven querría tirar todo por la ventana: «la representación está corrupta», «los partidos tienen el monopolio del poder»... La representación es necesaria, pero se corrompe. Entonces hay que institucionalizar la participación porque no puede estar siempre en la Plaza del Sol. Pero, ¿cómo puede estar siempre presente la política participativa? Tenemos que hacer millones de comités barriales donde cada dos semanas nos reunamos la gente del barrio: a ver si hay luz eléctrica, cómo va la seguridad o si el drenaje anda bien. Eso en el barrio. Pero después hay que hacer lo mismo en el municipio, en la provincia, en el estado. En Venezuela, por ejemplo, existe un cuarto poder: el poder ciudadano, que vigila al ejecutivo, al legislativo y al judicial. Los jueces, en Venezuela, no los nombra el poder legislativo, ni el ejecutivo, ni los propios jueces. Los nombra el poder ciudadano y son elegidos por elección popular. De tal modo que el juez responde al pueblo y puede juzgar a los representantes. Además, hay toda una ley de participación. Es decir, la gente puede participar, no tiene que esperar seis años o tres años. Puede participar todas las semanas. Eso es lo que los indignados tienen que entender.

Pero muchas personas piensan que esa democracia debe ser directa.

La democracia directa no es posible todos los días sino lo trabajamos más. Hay que crear las instituciones de la participación para que siga estando al tanto y pueda participar continuamente, no cada seis años en las elecciones. Ese [este último] es el liberalismo; «elige el representante», pero no lo elige. El partido es el que elige el candidato. Y la gente lo confirma. Si hay una élite corrupta el pueblo ya no puede elegir candidato, se los imponen. Eso es EE.UU, donde un lobby vale más que todo el pueblo. Entonces, la democracia liberal representativa se ha corrompido. Pero no se la puede eliminar. Ese es el problema del anarquismo, que dice “muera la representación”. La representación es necesaria, hay que vigilarla y hay que hacer que funcione por la participación. Hay que institucionalizar todos los niveles de la participación que es un (nuevo) sistema que no existe.

La democracia norteamericana fue representativa, nunca llegaron a la participativa. Le tenían miedo. Los padres federalistas eran antidemocrático-participativos. Jefferson dijo: «tenemos que hacer en el condado comunidades de democracia directa, si no lo hacemos, la Constitución no vale para nada». Nunca lo hicieron, por lo tanto la Constitución no vale para nada, según Jefferson. Ahora los indignados tienen que pasar a una política crítica, pero realista. En este sentido Negri no sirve porque para él la forma Estado es burguesa y, por eso, hay que eliminarla. Pero, entonces, ¿cómo vamos a gobernar? No podemos gobernar. Tenemos que reinventar el Estado, un Estado no liberal. Si el liberalismo dice que somos individuos que competimos unos contra los otros a muerte y, para poder vivir, tenemos que hacer un contrato (Hobbes, Locke...); eso es falso, es una ideología. Siempre somos comunidad, nunca somos individuos. Hay una comunidad antes que el individuo. Y mi comunidad siempre tiene instituciones, es decir, siempre tiene ya un contrato. Puedo hacer un segundo contrato, pero ya tengo el primero. El ABC del liberalismo hay que destruirlo, es una teoría ideológica hecha para dominar. No digo, como Laclau, que hay que mejorar el liberalismo. Al liberalismo no le admito ni el primer paso. Nada. Nada. Democracia sí, pero la democracia liberal es representativa y está corrupta. Vamos a hacer una democracia participativa y representativa, articulada, nueva. Eso los indignados tienen que entenderlo para empezar a hacerlo.
Febrero 2012- Fuente:http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/46173-entrevista-al-profesor-enrique-dussel.html 

domingo, 1 de septiembre de 2013

La Filosofía está de moda!!!

Sí, es cierto!! Les dejo aquí la publicación de hoy domingo, del diario "Los Andes" de Mendoza.

Vuelve la filosofía: más estudiantes y hasta programas de TV

Darío Sztajnszrajber, canal Encuentro
¿Filosofar está de moda? Al menos eso lo indican los programas de televisión dedicados a la filosofía y los cada vez más numerosos talleres que se dan sobre el tema en ámbitos no formales. Pero no sólo allí: aunque sin términos académicos, no es extraño escuchar en una reunión de amigos un debate con conceptos de esta disciplina.

Las cifras respaldan este “regreso” de la filosofía: en la UNCuyo, el número de ingresantes a esa carrera ha ido en aumento durante los últimos tres años, revirtiendo una tendencia en baja desde los años ’90. Para el profesorado en Filosofía, los ingresantes fueron 31, 33 y 48 en 2011, 2012 y 2013 respectivamente. En tanto, para la licenciatura, en 2011 y 2012 ingresaron 12 alumnos, mientras que este año fueron 21. 

Punto de partida

“Qué es filosofía es una pregunta difícil de responder. Si se espera algo así como una definición unánime, estamos en problemas”, indica Gonzalo Scivoletto, filósofo y docente. De todas formas, asegura que las diferentes “filosofías” a lo largo de la historia se han definido a sí mismas de múltiples maneras.
“Como puntapié inicial yo diría que la filosofía es una actividad que consiste en analizar, cuestionar y transformar los conceptos con los cuales pensamos. En este sentido, puede servir para reflexionar sobre lo que parece obvio, sobre las ideas que nos resultan naturales y evidentes tanto en la vida cotidiana como en las distintas expresiones de la cultura”. 

Rodrigo Fernández estudia en la facultad de Filosofía y Letras y coincide en que no hay una única definición para esta disciplina. “Aunque está claro que no es posible conocerlo todo -plantea-, siempre tenemos una idea de totalidad, por medio de la cual comprendemos las cosas en la vida cotidiana".
"Esa interconexión de todas las cosas es lo que busca la filosofía. ¿Para qué sirve este pensamiento abstracto? Para tener diferentes perspectivas de lo mismo. Dicho en términos informáticos: la filosofía te permite manejar varios sistemas operativos con los cuales ordenamos, clasificamos, conceptualizamos la realidad, la vida, la naturaleza, el mundo, posibilitando una riqueza de perspectivas en todos los ámbitos: el ético, el teórico, el epistemológico, el político, el de la vida diaria”. 

Filosofía mediática

Los programas televisivos “Mentira la verdad" y “Filosofía aquí y ahora” del Canal Encuentro han marcado -sobre todo el primero- un nuevo modo de abordar la filosofía, bajando las temáticas tratadas a situaciones “terrenales”. Por otro lado, hasta han surgido espacios barriales donde se tratan temas vinculados a esta ciencia. Así, desde distintos ámbitos, el amor por el conocimiento está encontrando nuevos adeptos. 

Fernández opina que el hecho de que haya ocurrido esto acompaña su modo de entender la filosofía, la cual no debe enseñarse sólo en la universidad y que además es un buen recurso en esta época donde reina la imagen. 

“He visto varios de los programas con contenido específicamente filosófico: de Florencia Abadi, José Pablo Feinmann, Darío Sztajnszrajber, Ricardo Forster, Fernando Savater, entre otros, y me gustaron mucho. Te dan un panorama básico que te permite después investigar un poco más sobre algo que te interesó. Es buen recurso para llegar a la gente que tiene esa idea preconcebida de la filosofía, que no sabe si es poesía, cosa de locos o de hippies”, admite.

Ayelén Cobos, quien tiene un taller dedicado a la filosofía en la biblioteca popular Francisco Manino de Las Heras, considera que “es importante que producciones de este tipo tengan lugar en los medios para difundir o al menos despertar la inquietud acerca de una actitud filosófica, teniendo en cuenta el lugar y la importancia que ocupan hoy los medios de comunicación, sobre todo si se trata de un canal que sale al aire y que se encuentra disponible en la web, para ver y para descargar”.   

Scivoletto coincide en que la filosofía en la TV debe actuar como un disparador que motive a la reflexión y a la curiosidad: “En el cine ha ocurrido desde siempre y me parece muy bueno que ahora se dé en televisión. El tratamiento mediático debe ser lo más serio posible, pero esto en el mismo sentido que los profesores de filosofía nos debemos exigir a nosotros mismos seriedad”. 

De todas formas, reconoce que si alguien quiere “acceder” a la filosofía, lo central sigue siendo la lectura y el “diálogo” con los filósofos. Para él, aunque otras actividades pueden ser estimulantes, la experiencia filosófica consiste en leer algunos clásicos, como “El banquete” o “El discurso del método”. 

Prejuicios filosóficos

A menudo, quienes deciden estudiar filosofía deben enfrentarse a preguntas tales como “¿De qué vas a vivir?”, “¿Y eso qué es?” o “¿Dónde vas a trabajar?”, que suelen dar lugar a incómodas y largas explicaciones. “Hay gente que piensa que es algo de hippies, pero otra que también te dice “ay, qué difícil, debés ser muy inteligente” o cosas por estilo”, argumenta Scivoletto. 

Fernández, alumno de 4° año, estima que la mentalidad ha cambiado mucho en los últimos años, ya que hay nuevas generaciones de profesionales de la filosofía trabajando en ámbitos variados: “La filosofía no está ligada únicamente a lo político, y la formación académica y extra académica te da herramientas creativas que te permiten pensar siempre nuevas perspectivas para afrontar desde lo más cotidiano hasta las decisiones más abstractas y complejas”.

Cobos explica que quienes desconocen de qué se trata se quedan con la idea de que es sólo divagar, aunque también reconoce que por un lado está la postura de la academia y del otro la de quienes intentan hacer una filosofía que “busca generar encuentros en los que sea posible cuestionar e indagar sobre el modo en que vivimos, en pensar y reflexionar en cómo nos relacionamos, en producir nuevas formas de construcción de los vínculos y del propio actuar”.

viernes, 2 de agosto de 2013

Comenzando el 2do. cuatrimestre: El problema del conocimiento

Hola a todos!! Estamos volviendo de las vacaciones, y eso se nota en mi peinado...









Bueno, espero que tengan las pilas bien cargadas porque las necesitaremos!
Vamos a comenzar con el tema del conocimiento, y para introducirnos, les dejo un video. Espero sus comentarios!!!


domingo, 23 de junio de 2013

Freire para todos!!!

Aquí Paulo Freire habla de la educación bancaria, del respeto por los educandos y de educar a partir de los que ya saben, considerando a los educandos en su contecto histórico, político, social y cultural: "sujeto histórico", entre otros conceptos. Véanlo, es cortito y vale!!


Espero sus reflexiones!!

martes, 4 de junio de 2013

Lo hecho en ciencia, tecnología e innovación productiva en los últimos 10 años

Al cumplirse diez años de las elecciones presidenciales de 2003, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva repasa los acontecimientos más importantes en materia de política científica.

El aumento del presupuesto, el financiamiento para proyectos productivos y científicos, la mayor cantidad de investigadores, la construcción de infraestructura, la repatriación de científicos residentes en el exterior, el desarrollo de un plan estratégico de ciencia, la realización de Tecnópolis, junto a destacados descubrimientos y desarrollos nacionales, permiten hablar de una década ganada para la ciencia argentina. 

En diciembre de 2007, fue creado el  Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Es el primero en Latinoamérica que contempló a la innovación productiva asociada a la ciencia y la tecnología.  Desde su creación, está dirigido por Lino Barañao, doctor en Ciencias Químicas.
En octubre de 2011 se inaugura el Polo Científico Tecnológico en la ex-bodegas Giol, sede administrativa del Ministerio de Ciencia, y la finalización de su construcción demandará una inversión total de $250.000.000 en 44.712 metros cuadrados de superficie.

En cuanto a financiamiento y salarios, el CONICET recibió desde 2003 un impulso significativo. Un investigador adjunto que percibía alrededor de $1.600, recibe en la actualidad más de $13.500. Un técnico auxiliar que cobraba $764, ahora tiene un sueldo de más de $7.600. Finalmente las becas doctorales pasaron de $900 a $6.100 en el mismo período.

Otras de las medidas trascendentes en ciencia fue la repatriación de científicos y red de investigadores en el exterior: 
desde el año 2004, el Ministerio fomentó la repatriación de 972 científicos que vivían y ejercían su profesión en el exterior. Ello fue posible con la sanción y promulgación de la “Ley RAICES” (Ley 26.421) . A partir de ese momento, la repatriación de investigadores es política de Estado. Esta ley promueve no solo el retorno de científicos e investigadores, sino que también fomenta la vinculación entre los científicos residentes en Argentina y aquellos que viven en el extranjero. 
Otras medidas

Aumento del número de investigadores en el país
El CONICET está integrado en la actualidad por 7.194 investigadores, 2.312 técnicos y 8.553 becarios (entre doctorales y posdoctorales). En 2003 solo había 3.804 investigadores, 2.378 técnicos y 2.221 becarios. El presupuesto de la institución pasó de 260 millones en el 2003 a 2.900 millones en 2013. 

Plan Argentina Innovadora 2020
El Ministerio presentó en 2013 el Plan Nacional Argentina Innovadora 2020. A través del Plan, el Ministerio pone el acento en políticas focalizadas en tecnologías (nanotecnología, biotecnología y TIC) y sectores (ambiente y desarrollo sustentable, agroindustria, energía, salud, industria y desarrollo social) estratégicos. Además, el mismo identifica 34 núcleos socio-productivos hacia donde orientar las capacidades de trabajo del sistema científico con el objetivo de federalizar el impacto de la innovación. Del proceso de discusión participaron más de 300 referentes de todo el país.

Creación del Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires 
En noviembre de 2007, se firmó un convenio entre autoridades argentinas y de la Sociedad Max Planck de Alemania para la creación del Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires – CONICET – Instituto Partner de la Sociedad Max Planck (IBioBA-CONICET-MPSP). Funciona dentro del Polo Científico Tecnológico, cuenta con 1200 metros cuadrados de laboratorios y un plantel de 61 investigadores. Es el primer instituto Max Planck de Latinoamérica. 



Actividades con Freire

Aquí les dejo las actividades para la lectura de "Pedagogía de la autonomía"
Quiero que participen, dejando un comentario, donde respondan una, dos o más de las preguntas aquí planteadas.
Ahí van:
  1. Cuando comienza su libro, él toma posición, dice de qué lado está, exprésalo.
  2. ¿Cuál es la ética univesal de la que habla Freire?
  3. ¿Por qué dice Freire que "somos seres condicionados pero no determinados"?
  4. ¿A qué llama educación bancarizada?
  5. ¿Qué significa problematizar el futuro? Investiga a que se llama "visión mecanicista de la historia y responde: ¿Por qué esta posición es antagónica con la de Freire de problematizar el futuro?
  6. ¿A qué se refiere cuando dice que somos seres inacabados? y ¿qué relación tiene este concepto con el de "problematizar el futuro"? 
  7. ¿Por qué enseñar no es transmitir conocimientos?
  8. ¿Cuál sería según Freire el rol del maestro/profesor?

    Vamos, ánimo, no queden así!!!
    Los leoooo!!!

domingo, 26 de mayo de 2013

BIOGRAFÍA DE PAULO FREIRE


Nació el 19 de septiembre de 1921 en el barrio de Casa Amarela de Recife (Pernambuco, Brasil). Vivió en la casa donde nació, escribiendo y jugando a la sombra de los árboles de su jardín. Estudió en el colegio Oswaldo Cruz de Recife. Realizó sus siete años de estudios secundarios en el colegio, para después ir a la facultad de Derecho de Recife. Era la única opción que tenía en el área de ciencias humanas. Aún no había en Pernambuco curso superior de formación de educadores.
Desde 1961, realizó un gran trabajo práctico en el campo de la educación y la cultura popular. Estuvo ejerciendo de educador de personas adultas en Recife, desarrollando entonces el método de la palabra generadora. El golpe de Estado de 1964 paró en seco todos sus esfuerzos.
El derrocamiento del gobierno del presidente João Goulart, lo llevó a la cárcel y posteriormente al exilio. La campaña que iba a crear veinte mil Círculos de Cultura fue desdeñada. Entre 1964 y 1969 fijó su residencia en Chile, donde encontró el marco ideal para continuar, desarrollando su teoría y su praxis. Al tercer año de su estadía en Chile, comenzó a trabajar en el Instituto de Capacitación e Investigación Agraria, desde donde continuó analizando el problema de la comunicación entre técnicos agrícolas y campesinos, envueltos en el proceso de implantación de la reforma agraria. Por lo tanto, la preocupación principal de Paulo se refería al papel del agrónomo como educador.
En 1970, mientras los educadores de izquierda apoyaban la filosofía educacional de Freire, en 1968 el partido Demócrata Cristiano lo acusaba de escribir un manuscrito en portugués “violentísimo”, en su contra, era Pedagogía del Oprimido.
Después de su etapa como profesor en Harvard, se trasladó a Ginebra, donde fue nombrado jefe del Departamento de Educación del Consejo Mundial de las Iglesias. En la década de los sesenta asesoró a varios países de África recién liberados de la colonización europea, colaborando en programas de educación de personas adultas, especialmente para Angola y Guinea-Bissau.
De 1991 a 1992 asumió la Secretaría de Educación de la Prefectura de Sao Paulo con el desafío de reconstruir el sistema escolar de la misma, y se entregó a la tarea con el mismo entusiasmo y creatividad de sus inicios.
A comienzos de mayo, cuando apenas le quedaba un mes para recibir el título de doctor honoris causa de la Universidad de Málaga, Paulo Freire falleció.